Nosotros

Irene Lapuente

Fundadora y directora de La Mandarina de Newton SL. Antes de crear su propia empresa, Irene Lapuente acumuló casi diez años de experiencia en comunicación de la ciencia, educación, museos, desarrollo de estrategias de comunicación y gestión de proyectos.

Ha ocupado cargos profesionales como Directora de Comunicación del Instituto Catalán de Paleontología (ICP) y del Departamento de LSI de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Anteriomente actuó como miembro del Departamento de Educación del Museo CosmoCaixa de Barcelona. También trabajó como profesora de enseñanza secundaria. Ha diseñado procesos de co-creación en cultura, arte, ciencia y educación: De la contemplación a la participación y más allá con el Tech Museum de California y el Citilab (2009-2010), TalentLab con el CSIC (2011-presente), Common Grounds en el Espacio Laboratorio de Arts Santa Mónica (2011) y Science of the City (2011-2014). Coordinó la exposición Dimensión Nano en colaboración con el Instituto Catalán de Nanotecnología (2012) y el aspecto de aprendizaje organizacional del proyecto la Kukuxumusu Relocated (2011-2012). También coordina un proyecto piloto de co-creación de conceptos científicos para niños de educación primaria: Exploradores e Inventoras (2011-presente). Ha diseñado y facilitado talleres para promover el metadiseño en el sector cultural, como por ejemplo con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, CCCB, (2010-presente). Su interés principal radica en la intersección de las formas de aprendizaje de la ciencia con otras formas de conocimiento como el aprendizaje que se deriva del propio cuerpo situado. Se graduó en Física por la Universidad de Barcelona, Tiene un Diploma de Postgrado en Comunicación de la Ciencia (UPF) y un Diploma de Postgrado en Creación de Documentales Científicos (UPF). Ha estado involucrada con la danza contemporánea desde una edad muy temprana, siendo titulada por la Royal Academy of Dance de Londres. Las interconexiones entre todas estas formas de entender el mundo la convencieron de que era hora de explorarlas más a fondo y empezar a cooperar con gente capaz y creativa que compartiera su pasión por la creatividad, la cultura y el aprendizaje. Estas son las principales motivaciones detrás del proyecto La Mandarina de Newton.

Equipo


Marta Delclòs

Comprometida con el entorno, decidió estudiar Ciencias Ambientales en la Universitat Autònoma de Barcelona para conocer, analizar y resolver las problemáticas ambientales desde un enfoque holístico, que incluyera las ciencias naturales y sociales. Para seguir aprendiendo y colaborando en la conservación del medio que nos rodea, hizo el Máster en Gestión y Restauración del Medio Natural en la Universitat de Barcelona. Pero convencida de que la educación és la manera de formar una sociedad activa, con valores y pensamiento crítico, siempre ha trabajado en este ámbito y ha formado parte de un grupo scout. Cree que la mejor manera de aprender es experimentando y fomentando la curiosidad, así que junto con la voluntad de transmitir un estilo de vida más coherente y respetuoso con en el entorno, decidió hacer un Servicio de Voluntariado Europeo en una granja pedagógica y ecológica en Holanda. Ahora regresa con un nuevo incentivo: formar parte del equipo de La Mandarina de Newton para seguir promoviendo entre los niños el interés hacia el mundo que nos rodea a través de la ciencia.

Laia Lleó

Me define el interés por el mundo que me rodea y las ganas de transformar la sociedad. Ya desde pequeña, la curiosidad por la naturaleza empezó a definirme. Ésta me ha llevado a graduarme en Biología en la Universidad de Barcelona. Por otra parte, desde que tengo memoria formé parte de un esplai donde acabé siendo posteriormente monitora durante 4 años, y todo esto despertó mi espíritu crítico y las ganas de cambiarlo todo. Desde entonces, he formado parte de los movimientos sociales de mi barrio y he seguido trabajando con niños y jóvenes en educación en mi tiempo libre, convencida de que la educación en valores basada en el soporte mutuo es el motor para cambiar el mundo. En La Mandarina de Newton he encontrado otra manera de trabajar con los niños, utilizando la ciencia como herramienta para entender el mundo y para entender que, como la energía, lo que no nos gusta también se puede transformar.

Nuria Robles

Siempre he sido una persona muy curiosa, observadora y con mucha paciencia. Desde bien pequeña sentí cierta fascinación por el entorno que nos rodea y por la forma en la que transmitimos ese conocimiento. Enamorada del cine, la animación y las tecnologías, decidí estudiar Multimedia en la Universitat Politècnica de Catalunya para desarrollar toda mi creatividad sin perder la esencia tecnológica de nuestra generación. Mi pasión por la animación tradicional me llevó a trabajar en diferentes estudios de animación y a crear proyectos personales en los que siempre pudiera mezclar mis dos grandes pasiones: animación y tecnología. Más adelante realicé cursos de animación stop-motion con niños, descubriendo que la inventiva y creatividad de estos no tiene fin. Ahí fue donde todas las piezas del puzzle encajaron y vi la importancia de enseñar a observar, entender y descifrar todos los pequeños detalles que nos rodean. Todos estos proyectos me han llevado a formar parte de La Mandarina de Newton, un lugar en el que puedo aportar mis conocimientos de cinematográficos y tecnológicos siempre relacionados con la ciencia y el arte.

Maurici Victory

Apasionado desde bien pequeño por el funcionamiento del mundo, crecí con la curiosidad de entender cuáles eran los pequeños mecanismos de este. Más adelante, me sentí fascinado por la filosofía, hecho que me condujo al estudio de la ciencia que, a mi parecer, tenía un contenido más filosófico, es decir, una ciencia para entender el mundo, no para aplicarla. Esta reflexión me llevo a estudiar el grado de Física en la Universitat de Barcelona. Paralelamente formé parte durante ocho años, a nivel de alumno y de monitor, de una entidad que trabajaba en el ámbito del ocio alternativo. A lo largo de estos años, esta actividad me sirvió para desarrollar mi espíritu crítico i tener conciencia del mundo en el que vivimos. Al acabar el grado llegué a dos conclusiones que han sido muy relevantes en mi orientación laboral actual: Hoy en día la ciencia se podría presentar al público de una forma mucho más atractiva y, que la educación es una herramienta de transformación social. Así pues, son estas las dos máximas que tutelan día a día mi trabajo en La Mandarina de Newton.