¿Cómo?

Cada nuevo proyecto es una fuente de nuevas preguntas y dispara un nuevo proceso de aprendizaje tanto para nosotros como para nuestros clientes. La mezcla de diferentes tipos de personas con distintos bagages de conocimiento, lleva a un aprendizaje colectivo que se traduce en la transformación grupal. Para ello, creamos algún tipo de artefacto organizativo (un evento, un objeto, un proyecto) que crea la oportunidad de sacudirse de encima los puntos de vista habituales e iniciar un proceso de construcción de nuevos conocimientos.

Seguimos una aproximación de práctica reflexiva a lo largo de cada proyecto y llevamos a participar a los clientes en estas mismas prácticas. Para nosotros un proyecto tiene valor sólo si facilita la transformación de los participantes.

Nuestra metodología sigue un enfoque general inspirado en el metadiseño. Es decir, dividimos los proyectos en fases que aumenten progresivamente la capacidad de los clientes para diseñar por sí mismos proyectos similares. Nos tomamos muy en serio la idea de que la transformación sólo se produce después de que los participantes estén muy involucrados en todo el proceso y de que aprendan a base de definir su problema y trabajar juntos para encontrar sus propias soluciones. A este fin, respondemos a las peticiones de nuestros clientes con una primera reunión intensa de co-creación en la que definimos juntos el problema real y el proyecto correspondiente. Entonces acordamos una sucinta propuesta de proceso de diseño en que ambas partes se comprometen a seguir el proceso hasta el final.

En varios momentos del proceso reflexionamos conjuntamente no sólo sobre los hitos y soluciones alcanzados, sino en la forma en que, como grupo, hemos experimentado y aprendido del proceso hasta ese punto. Seguimos iterando así, hasta que llega el momento de cerrar el proyecto. Este momento se caracteriza más por el reconocimiento conjunto de que se ha llegado a un cierto nivel de cambio y aprendizaje que por haber llegado a una fecha límite fijada de antemano. Se analiza el conocimiento creado y se entra en un proceso de reflexión general. Después de algún tiempo, nos volvemos a poner en contacto con nuestros clientes para compartir nuestros puntos de vista sobre el proceso, así como la forma en que se está desarrollando la transformación.

Y entonces volvemos a empezar el proceso con otro nuevo proyecto.